La Bajada de Antorchas en Ushuaia: 25 años de tradición e identidad fueguina
Mientras el país entero tenía la mirada puesta en la cancha, en el Fin del Mundo ocurría algo mágico: el 10 de julio, una columna de luz descendía por la ladera del Cerro Castor. Eran casi 80 esquiadores profesionales deslizándose en la oscuridad,cada uno con una antorcha encendida.
No era un evento masivo, era un acto de conexión profunda con la naturaleza:la Bajada de Antorchas, emblema de la Fiesta Nacional del Invierno, celebraba 25 años iluminando la Patagonia.Un momento de silencio, de nieve, de fuego y de comunidad.
En la vorágine del fútbol, la belleza serena de Ushuaia nos recuerda que Argentina es vasta y diversa.El mismo orgullo que sentimos por un gol lo sentimos al ver el encendido del pebetero,donde el calor del fuego se funde con los colores del invierno.
Es en esos instantes donde respiramos hondo y decimos:esto es Argentina.
